Las chicas de Eugenio Paulón terminan la primera vuelta y este 2020 empatando ante un rival complicado como el RC Polo. Las amarillas hicieron un esfuerzo para sumar por tercera semana consecutiva en un encuentro al que le faltaron los goles

Año raro, pero que finaliza en buena línea a nivel deportivo. La UD Taburiente logró un nuevo empate en su visita al Eduardo Dualde de Barcelona ante un siempre correoso RC Polo. Las grancanarias cuajaron un encuentro bastante sólido y demostraron, con creces, las buenas sensaciones que llevan acumulando las últimas tres semanas, finiquitando este 2020 con una sonrisa.

Igualdad, criterio y precipitación 

La igualdad fue la nota dominante en un primer periodo donde los dos equipos trataban de engancharse al choque. En ese sentido, el Taburiente fue paciente a la hora de sacar la bola desde atrás. Pese a la presión asfixiante del RC Polo, las insulares estuvieron a muy buen nivel, con criterio y buscando huecos en un medio campo donde las catalanas acumulaban muchas jugadoras.

El juego simple de las chicas de Eugenio Paulón, no complicándose la vida, alternando juego corto con juego largo y con máxima concentración provocó que las barcelonesas no fueran capaces de robar en zonas comprometidas. A pesar de ello, la precipitación no suele ser nunca mala consejera y a las isleñas les faltó calma para poder generar ocasiones para perforar la portería.

Con el Tabu buscando algún penalti-córner, el partido llegó al descanso con unas tablas que eran justas visto lo propuesto por ambos.

Sin excesivo peligro todo acabó en empate

La defensa del Taburiente también estuvo a buen nivel. El Polo es un equipo que exige mucho a sus rivales por lo grande que hace el campo y lo bien que mueve la bola, pero las grancanarias hicieron un esfuerzo importante para no sufrir. De hecho, las locales no encentraron comodidad para crecer y, aunque tuvieron alguna ocasión, no fueron de excesivo peligro.

El paso de los minutos mantuvo esa igualdad que no se definía en favor de nadie. A la UD le seguía faltando paciencia y las catalanas no llegaban para generar lo suficiente como para ponerse por delante. Así se hizo muy cuesta arriba para los dos equipos abrir la lata, un aspecto en el que, si las amarillas hubieran estado más tranquilas en ataque, podrían haber cambiado el guion.

De esa manera, el encuentro se cerró con un punto para los dos equipos que, a este Taburiente y ante un rival como el Polo, le deja un muy buen sabor de boca. No sólo para acabar el año, sino también para seguir con esas buenas sensaciones con las que empezarán a preparar la Copa.

Ficha técnica